Desde la Secretaría de Administración y Finanza ratificaron que los ascensores en funcionamiento de la institución operan bajo un estricto programa de mantenimiento preventivo mensual y cuenta con la correspondiente habilitación municipal vigente, cumpliendo rigurosamente con las normativas edilicias y de seguridad exigidas por los entes reguladores y explica de manera precisa el comportamiento de las unidades frente a posibles contingencias, tales como una baja de tensión en el suministro eléctrico, sismos, etc.
Precisamente, en el día de ayer se registró una baja de tensión, un factor externo y ajeno a las instalaciones de la Facultad y el ascensor del edificio de estudiantes cumplió en forma efectiva y correcta con su protocolo de seguridad. Desde el área técnica señalaron que este tipo de eventos evidencia el óptimo y correcto desempeño de los dispositivos de protección con los que está dotado el edificio, llevando tranquilidad a los docentes, estudiantes, personal de apoyo y visitantes que transitan diariamente por nuestra casa de estudios.
Los ascensores, cuentan con tecnología inteligente, activan de forma automática su protocolo de resguardo y el mismo se transcribe aquí para seguridad de la comunidad.
Este mecanismo de seguridad activa está diseñado de fábrica para priorizar la integridad de los usuarios mediante los siguientes pasos automatizados:
• Detección autónoma: El sistema informático del ascensor registra instantáneamente la inestabilidad en el voltaje de la línea o cualquier inconveniente existente.
• Desplazamiento controlado: La unidad interrumpe su trayecto habitual y se dirige de manera segura hacia el subsuelo, definido como la zona de resguardo del edificio.
• Diagnóstico digital: Una vez en el nivel seguro, la computadora interna realiza un escaneo completo de los componentes mecánicos y electrónicos.
• Restablecimiento del servicio: Al verificar la ausencia de fallas estructurales, el ascensor normaliza su operatividad automáticamente.
Un plan de modernización que inició en la pandemia
Esta gestión responde a una política continua de inversión en infraestructura. Desde el período de la pandemia, la Facultad inició un ambicioso proceso de renovación integral de toda su flota de ascensores, con el objetivo de sustituir equipos antiguos por unidades de última generación tecnológica.
En el marco de este plan, ya se han reemplazado con éxito casi todas las unidades de la facultad por dispositivos completamente nuevos, y actualmente se encuentra en etapa de ejecución el último ascensor a recambiar, completando así la modernización del 100% del sistema de elevación.